Títulos nobiliarios del Reino de España cuya posesión civilísima no se puede refrendar oficialmente desde la entrada en vigor del Real Decreto 222/1988.


     Los artículos 6.º y 3.º del Real Decreto de 8 de julio de 1922, sobre Rehabilitación de Grandezas y Títulos, quedan redactados de la siguiente forma, según el Real Decreto 222/1988, de 11 de marzo:
«Artículo 6.º párrafo primero:
Ocurrida la vacante de una de estas mercedes, el que se considere como inmediato sucesor podrá solicitarla del Ministerio de Justicia en el término de un año; si nadie lo hiciese en tal concepto se concede otro plazo, también de un año, para que lo verifique el que le siga en orden de preferencia y, si tampoco en ese tiempo hubiere ninguna solicitud, se abrirá un nuevo término de tres años durante el cual puede reclamar cualquiera que se considere con derecho a la sucesión.» 
(Pasados los plazos anteriores el título noble entra en situación administrativa de caducidad)

«Artículo 3.º
Aquellas grandezas y títulos perpetuos que hubieran incurrido en caducidad y no hubieran permanecido en tal situación durante cuarenta o más años, podrán ser rehabilitados con sujeción a las formalidades y requisitos contenidos en los artículos siguientes y en las demás disposiciones de aplicación.»
(Si el título noble permanece en situación administrativa de caducidad durante más de cuarenta años, se habrá extinguido el derecho a rehabilitarlo)



Los tí­tulos nobiliarios entraban en situación administrativa de caducidad por muchas causas. En 1836 se abolieron los señoríos jurisdiccionales y los vínculos y mayorazgos, causantes de la permanencia de las fortunas en los senos familiares, se pudieron enajenar propiciando, junto con los conflictos políticos y guerras de ese siglo, que muchas familias nobles se arruinaran en pocos años, y no pudieran hacer frente al pago anual del impuesto por la posesión del título, ni al de sucesiones.  También era fácil que se agotara la descendencia directa, dada la gran endogamia de la clase noble; y era muy complicado para los miembros colaterales de la familia reclamar el tí­tulo, pues tenían que justificar su parentesco fielmente, localizando mucha documentación genealógica y notarial en tiempos que esa tarea no era nada fácil. Tampoco hay que olvidar los periodos de repúblicas y la guerra civil del 36, donde muchos nobles, incluso varios miembros de la misma familia, fueron asesinados o dados por desaparecidos.

Gracias a la gran ayuda que supone internet existe una clara tendencia actual a recuperar y honrar como es debido a los héroes de la historia del imperio español (el Gran Capitán don Gonzalo Fernández de Córdoba, don Blas de Lezo, don Bernaldo de Galvez, etc..., todos ellos honrados en su época con títulos nobiliarios y otras mercedes). También la labor genealógica se reduce considerablemente, ya que existen muchas genealogí­as desarrolladas en la red, y se puede seguir la pista de cualquier tí­tulo nobiliario sin mucha dificultad. Es precisamente ahora, cuando se pueden recuperar del olvido estos tí­tulos nobles junto con los hechos históricos y personajes que los motivaron, que el transcurso del tiempo, con sus vicisitudes, ocultó. Y curiosamente, es precisamente ahora, cuando no es posible su rehabilitación oficial; y sorprende más que esto pase en un país monárquico cuyas instituciones públicas reconocen normalmente los títulos nobiliarios.


Es de interés patriótico procurar no desaparezcan títulos de nobleza que han de recordar perpetuamente hechos gloriosos de nuestra historia y perjudicaría a ello el no admitir la competencia del Estado Español para rehabilitar y autorizar la sucesión de Títulos obtenidos como premio a servicios prestados en otros tiempos a nuestros Monarcas”, Dictamen de la Diputación de la Grandeza, 27 de enero de 1913, Condado de Brías, AGMJ, leg. 193-3, exp. 1718.


El Real Decreto 222/1988 vulnera directamente la imprescribilidad de los títulos nobiliarios y quiebra la voluntad de los monarcas que los otorgaron. Unos 2.500 títulos nobiliarios se encuentran actualmente en situación administrativa de caducidad sin posibilidad de rehabilitación oficial por llevar más de 40 años en esa situación.


El Real Decreto 222/1988 se creó con la idea de combatir las estafas nobiliarias limitando la vía de la rehabilitación. Menciona textualmente: "La necesidad de dar mayor seguridad a la documentación aportada por los interesados para la obtención de las mercedes nobiliarias por la vía de la rehabilitación, así como la necesidad de limitar la mencionada vía a supuestos excepcionales, conforme al origen de dicho instituto, aconseja la reforma de los preceptos procedimentales correspondientes. De esta necesidad se hizo eco el Consejo de Estado que, a través de su Comisión Permanente, elevó en tal sentido una moción al Gobierno."

Con este Decreto se intenta discriminar claramente a unos nobles que, por diversas causas (normalmente externas a ellos), no han tenido continuidad en la posesión administrativa de su título nobiliario, frente a otros que si la han tenido. A los primeros se les exige unos supuestos excepcionales para usar sus títulos de forma oficial, frente a los segundos que para suceder solo se les exige demostrar el parentesco con el último poseedor.

La única diferencia real que existe entre una rehabilitación y una sucesión está en el trámite administrativo, y radica en la mayor documentación que aporta la primera, necesaria para documentar el lejano parentesco. Pero ese mayor volumen de trabajo administrativo para la verificación de documentos queda subsanada suficientemente con el mayor impuesto, casi siete veces más, que pagan las rehabilitaciones con relación a las sucesiones normales "post mortem".

También hay que indicar que en este mismo Real Decreto 222/1988 se habían endurecido los expedientes de rehabilitación en relación con las sucesiones, pidiendo para los primeros más documentos probatorios de los entronques genealógicos, con el fin de evitar las posibles estafas nobiliarias:

"Artículo 8.º
Para acreditar el parentesco de consanguinidad matrimonial entre el interesado y el último poseedor, el solicitante deberá aportar certificaciones del Registro Civil relativas al naci­miento, matrimonio y defunción de cada uno de los enlaces.
Cuando, de acuerdo con la Ley del Registro Civil, puedan admitirse documentos supletorios, éstos deberán presentarse mediante copias del texto íntegro testimoniadas notarialmente.
En la documentación genealógica deberán incluirse con carácter necesario, las testamentarias de cada uno de los enlaces que acrediten la descendencia. Dichos documentos se presentarán también con los requisitos y solemnidades anteriores."

Solo con este incremento de la documentación aportada en el expediente de rehabilitación hubiera sido suficiente para frenar los intentos de falsificación nobiliaria. La limitación de los cuarenta años y la de parentesco, son un añadido gratuito que a nadie beneficia, y sí son muchas las personas perjudicadas.


El Rey Don Alfonso X por su Ley 22, Tit. 21 y por la Ley 2, Tit. 27, p. 2, encargó a los reyes la obligación de premiar a los vasallos beneméritos, y conservar las mercedes que los antecesores les hicieron por sus servicios, por ser deuda de justicia distributiva.


Los Decretos Reales de concesión de títulos nobiliarios hereditarios que firman los monarcas cada uno en su tiempo, no pueden ser cancelados por el capricho del político de turno. Ni siquiera otro monarca puede moralmente atacar una decisión que tomaron sus ancestros, so pena de perjudicar seriamente su propia capacidad de sancionar.

Con el fin de rescatar del olvido los títulos nobiliarios españoles en situación administrativa de caducados, se crea este elenco para intentar recopilarlos todos y poder defender los lesionados derechos históricos de los descendientes de los concesionarios.


Como el tí­tulo noble no muere, ni caduca, ni pierde su pureza vincular por mucho tiempo que pase sin poseerle de forma oficial, puede propiciar que en cualquier momento, por voluntad política simple, pueda cambiar la legislación al respecto, y estos tí­tulos puedan volver a ser rehabilitables oficialmente.


Figuran en este elenco los datos siguientes, a modo de ejemplo:


Título Nobiliario:Conde de Abarzuza
Primer titular:Don Torcuato de Mendiri y Corera, General, Marqués de Mendiri
Fecha concesión: 
Monarca concesionario:Carlos VII
Hechos que dieron lugar a la merced: Particulares méritos y servicios a la corona.
Descripción del Escudo de Armas:  Escudo partido...
Actual poseedor:Figurará el actual poseedor de los derechos sucesorios sobre el título noble  
Relación con el primer poseedor: 
Observaciones:Título Carlista




Documentación a presentar:

- Fotocopia legitimada del Real Diploma del título o del Decreto Real de concesión, o documento que avale su existencia.
- Árbol genealógico enlazando con el primer poseedor que demuestre la consanguinidad.
- Partidas de nacimiento o bautismo, o cualquier otro documento que valide cada uno de los enlaces del árbol.


La inscripción es gratuita.


Por falta de datos fiables, la siguiente recopilación de algunos de los Títulos Nobiliarios vacantes está incompleta. Si conoce algún dato interesante o algún otro título que no está en esta lista, por favor, comuníquelo a nuestro email, gracias.


Para ir al elenco: Elenco de títulos nobles


Para contacto: automatiforex@gmail.com


Otros enlaces:








Fuentes:

Títulos caducados
http://unterstein.net/NobEsp?action=s+select&sel2=filtroCaducado&simple=false


Títulos vacantes
http://unterstein.net/NobEsp?action=s+select&sel2=filtroVacante&simple=false


Títulos vigentes
http://unterstein.net/NobEsp?action=s+select&sel2=filtroOcupado&simple=false



Suplemento al Elenco de Grandezas y Títulos Nobiliarios Españoles, Apéndice II, "Títulos vacantes y títulos extranjeros cuyo uso fue autorizado en España", por el Instituto Salazar y Castro, ediciones de la revista Hidalguía 1991.

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